
No veía el rostro de mi madre. Trataba de no hacerlo cuando me hablaba de sus amantes y pretendientes. Siempre he sabido (e ignorado, por el mismo olvido( que trata de apresarme con su mirada para darle la razón a su sutil narcisismo. Heroína de mil batallas, madre abnegada del teatro/cine de la vida, criadora de héroes, salvadora de nuestras vidas y razón de ellas. La deuda es tan grande que se paga con sus problemas amorosos cargados por nosotros. Yo tan solo la llamo “Colibrí”.
Hablaba de su Federal, de cómo ella le propone proyectos de vida y como, con una histriónica y suelta representación, celebra el triunfo sobre su mente cerrada, acusándolo de siempre contradecirla en los proyectos que ella le proponía, aunque el siempre termine cediendo, tal vez por amor, tal vez por no saber más.
-¿Para qué quieres ese coche? ¡Compra uno usado, de todas formas te lo van a robar!
-¿Para qué vas a poner ese local? ¡No te va a funcionar!
-¿Para qué quieres estudiar otra vez? Ya estás muy vieja.
Al Federal solo lo he visto un par de veces en mi vida. Me saludaba, pero no hablaba. Es como una enorme roca sentada a 90 kilogramos de dos realidades: la hogareña y dulce que ofrece mi madre, y por el otro lado, recogiendo cadáveres descuartizados y tomándose fotos para comerciales de National Geografic en carreteras y puentes federales. Esas veces miré su frialdad y temor a ese mundo, a cualquiera. Sus labios gruesos se movían como gusanos, imperceptible. Trataba de hablar de su inseguridad, mi madre le sonreía contenta por estar a su lado. Me di cuenta que en sus ojos no anhelaba nada de lo que le ofreciera mi hogar y el calor de Colibrí.
Dejé abierta una pequeña abertura en la ventana para que la casa respirara con la frescura de a lluvia que caía afuera. Veía las palabras de mi madre, brotando sin cambiar de forma, susurrando como cuando baila sola y sin música en el centro de la sala de estar. Pero seguí pensando en el Federal. La lluvia arreció y las rosas rojas y rosadas del rosal de mi madre eran golpeadas por las gruesas gotas como trampolín que sube y baja.
El Federal, acostumbrado a la libertad, se divorció de su familia buscando el dinero y el éxito después de haber probado el ser cobrador de microbús, obrero en varias fábricas que cerraron y boxeador. Pero por el alcohol y las mujeres, no pudo sostener el carácter profesional de su pasión por siempre tener los guantes puestos y tratar de sostener el destino con los puños cerrados. Fue entrenador de Colibrí, antes y después de abandonar el ring ante la presión de muchos hombres: no hay tiempo para verlos, las marcas de los golpes hablan mal de una mujer, quiero tener amigos… pero, ¿qué ven en mí?
Ellos dos pensaron que el último round de su contienda contra la soledad seria, para él, su entrada a la Policía Federal, y para ella, el Colegio de Leyes. Pero sus caminos eran muy diferentes. Alimentación, ejercicio, mujeres y algunos botines de guerra, movilizaciones por todo el país eran antojos muy grandes como para cerrar la boca y no recibir la cucharada. Para Colibrí fue más difícil. Un divorcio tras el cual seguía considerando “marido” a aquel hombre; tres hijos universitarios que ya no pensaban igual que ella; lo que más le aterraba era la soledad después de la lucha y quedar mal frente a los catedráticos que más admiraba. La arena se despejaba y quedaba sola en el ring. Pensar que su ex marido de 20 años de matrimonio dormía caliente por las noches, la destrozaba. El Federal, el Doctor, el Abogado, el Militar, su lotería de fracasos, de hombres que buscaban alguna cosa de ella, pero no podían tenerla entera, como ella deseaba. Sus encuentros amorosos muchas veces se reducían a noches dentro del taxi de él, trabajado en el día por un chalan o algún familiar. Las salidas del cuartel, siempre esperadas, pero siempre dudosas corroían sus esperanzas de un futuro y un amor pleno, que jamás había existido en su vida. Acomodándose la camisa en el microbús, piensa en su taxi, si tendrá algún golpe que el chofer no le haya comunicado, piensa en Colibrí, en sus cicatrices nuevas, si tendrá alguna, a él le encantan sus cicatrices en su cuerpo moreno, dorado por la edad y su sangre costeña. Quisiera provocarle algunas, marcar su cuerpo con su presencia, saber que si otros ven la marca de su destino, sabrán que es de su propiedad. Toma el taxi y le manda un mensaje a su celular, algo agresivo para despertar su apetito. Ella le ha reclamado miles de veces que no le gustan los mensajes pornográficos o piropos fuertes. A él no le importa, tiene derecho sobre ella desde el mismo momento que se prometieron estar juntos. La ve saliendo a su llamado frente a su casa. Los niños están alimentados y haciendo su tarea en la casa, todo está listo porque la noche ha abiertos las rosas de su rosal y los gatos se juntan, comen y se bañan a la luz de la luna. Las llantas tibias del taxi se pegan al suelo por el peso de las dos personas que se prenden en un beso largo y tierno. Como un ritual, siguen las falsas acusaciones de él, las esperanzas rotas de ella. Se esconden y hacen el amor en el asiento trasero para sentirse satisfechos unos segundos antes de tener que separarse. El regresa satisfecho al cuartel donde lo esperan las órdenes, no la acción, sino la espera con la idea en la cabeza de que el Narco jamás le hará nada. ¿En que se interesaría? Solo es un soldado de rango menor, a veces de rifle, a veces de tolete. Ella regresa subiendo las escaleras, sollozando y besando sus rosas para calmar su ira. Llama a su ex esposo y le grita y reclama por teléfono por el pasado, la dolorosa memoria del que no paga ni con miles de abogados, que la ley le da la ventaja entre concubinas y sonrisas macabras del cielo bajo la Ciudad. Sube a su casa y mira a sus hijos que le son indiferentes cuando están molestos con la vida. No necesita más. Conoce la felicidad en retazos. Le importa demasiado.
Un relámpago cayó muy lejos y la lluvia se tranquilizaba lentamente. Veía por la ventana las gotas caer lejanas una de la otra al acercarse más al suelo, alejándose. Las ilusiones de Colibrí se disolvían en un poco de nada y después en un poco de sueño. Solo sueño. Antes de caer al suelo como una gota de cera dorada derretida, la toma con la mano quemada por el tiempo y el guante que nunca se quitaba. El ring parecía una vela enorme derritiéndose poco a poco, round tras round. Su sueño se solidificó en su palma como una frase que dictó después de un suspiro.
-Voy a hacer mi tarea.
El Federal y ella dependían el uno del otro, y a la vez ella de nosotros. La lluvia se detuvo. “¿Cuántas veces le hemos dado respuestas sin que ella nos comprenda, respuestas que ella debió darnos a nosotros?” le pregunté a mi hermano, absorto en su videojuego. “¿Cuántas veces Edipo le ha hecho enigmas a la Esfinge?”
La semana pasada el Federal asesinó a un hombre. Presionó el gatillo queriendo darle en las piernas, pero en el tercer tiro le reventó la cabeza y el cuerpo se desplomó sobre un charco lluvioso, con los brazos extendidos y moviéndose como un par de aleteos fugases. Colibrí respondió un examen y sacó la nota más alta de la clase, con la esperanza de cada día de ser una excelente abogada que protegiera a los indefensos. Esa noche, de sus rosales, brotaron dos colibríes que chuparon dos rosas diferentes un tanto lejanas en el mismo arbusto. Si se juntaban y se detenían, morirían.
12 de agosto de 2010.
La lluvia y el colibrí
Sin titulo

No es gracioso estar solo,
con clavo debajo de la lengua,
perfumado en pimienta negra, con sabor a canela en los ojos,
viendo mis flores brotar en jardines
que me revientan en mensajes de messenger
y facebook,
bebiendo distancia tras distancia tras distancia,
hasta el sonido humedo y tierno del mar.
17 de mayo de 2010
Tango dulce.
a mi Maga.
¡Tarde de tristeza! Los ojos de Borges se pierden, ciegos, al ponerse el sol de tus cabellos, mi dulce rosa blanca... aquellos amaneceres entre tus piernas, de calor sombrio sin destino, aquel arranque de aliento, prófugos de la soledad.
Epigrafes.

Ya mero termina junio. Aun recuerdo que era enero la ultima vez que nade en el mar pensando que seria de la siguiente semana, para despues ser un sabado que besé a Dafne en esa fiesta fresa y nos hicimos novios. Ja, que rapido pasa el tiempo por que ya cortamos hace unas semanas. Cinco meses, no habia durado tanto en mucho tiempo. Tiempo, fluye, ya tengo 23 años y estoy realizando mi primera novela, la cual llevo, si no la mitad, una buena parte. Me gustaria compartir un par de epigrafes que me gustaria incluir en ambas partes de la novela. Son de Salvador Novo, extraidos de su poema Florido Laude.
"Y contemplo tu rostro, Margarita,
tu cuello almidonado e impecable,
tu uniforme escolar para la fiesta,
tu faz redonda, ingenua. (...)
Lo menos que yo puedo
para darte las gracias porque existes
oh, flor, milagro múltiple
es conocer tu nombre y repetirlo."
Este fragmento irá, sino en la segunda parte, al final del epilogo.
"...porque eres forma, color y perfume;
porque eres, flor, la esencia de la vida,
la juventud del mundo, la belleza del aire,
la música cifrada del orbe;
porque eres frágil, breve, delicada.
y corres a la muerte que te inmola y consagra, y eterniza."
Tienes sus ventajas el novelar. Todo entra, no me reservo ni guardo, la carne va a al asador tan profundo que se puede hunrid uno muy poco para no rosar el suelo. Duele, por que te miras al espejo, y a los demas, lo cualla cuentistica no te da tanta oportunidad. A veces odio tanto hacer prosa psicologica. Despues de esto iran un descanso de una posible narración fantastica. Back to the basics.
Nota del 7 de junio: Quis custodiet ipsos custodes? (fragmento)

El mundo del terror nuclear a la vuelta de la esquina es una realidad donde Thanatos se ve liberado poco a poco dentro de los estratos sociales, ganando terreno a Eros, que poco a poco se transfigura en una razón de la destrucción. Marcuse afirma que el mundo libre occidental, durante la Guerra Fría, es la subyugación del hombre en la cumbre de la civilización. Después de las dos guerras mundiales y la competencia ideológica entre el Pacto de Varsovia y la OTAN, queda demostrados que el proyecto de la Ilustración en el siglo XVIII ha quedado estancado y su utopía final de la felicidad de los hombres en base al progreso y la razón misma, después el positivismo con la ciencia y la técnica, se ha convertido en el triunfo de la muerte industrializada.
Es el año de 1985 en una realidad alterna: la guerra de Vietnam ha sido ganada por Estados Unidos por la intervención casi “divina” de un ser que va mas allá de la comprensión, pero que desde el mismo instante de su “renacimiento” vino a poner la balanza a favor de los Estados Unidos, no para detener el conflicto ni mucho menos para traer la paz, sino para disparar la carrera tecnológica e ideológica a su favor.
La razón de Moore de desarrollar la diégesis de la novela dentro de un marco histórico hipotético y alterno no es gratuito: la escribió en pleno mandato de Ronald Reagan, un sistema muy conservador, posterior a la derrota de Vietnam y en la decadencia del comunismo europeo. La guerra fría ya vislumbraba un final, y el victorioso se regocijaba en un sistema que compartía los proyectos neoliberalistas de una Margaret Tatcher triunfante de la Guerra de Malvinas, pero a la vez contrastaba con el clima social y económico que reflejaba las crisis de pobreza extrema en los estratos más bajos de la sociedad norteamericana. Este mundo alterno da una libre modificación del entorno sociocultural análogo a la aparición de héroes enmascarados (fantasía) realistas que son el eje de la trama, pero basándose en la realidad sociocultural. La aparición de justicieros enmascarados surge por la necesidad casi lúdica de hacerle frente a criminales que usaban mascaras, como explica Hollis Mason, Nite Owl I, retirado, en el primer capítulo . El principio de realidad posterior a la Segunda Guerra Mundial se vio modificado por el mundo bipolar. La posición de E.E.U.U. frente al mundo entero dio como origen un modelo de vida nuevo, un nuevo sistema de reglas represivas para contener a Eros y Thanatos. La tecnología atómica también originó un nuevo discurso de progreso. Refrigeradores, automóviles, plantas nucleares, televisores, proyectos espaciales, ambos términos, el bienestar y placer, la ciencia y la técnica fungieron como argumentos de la superioridad de la civilización capitalista sobre el comunismo. El principio del placer se vio mucho más aplacado y reprimido, la sociedad norteamericana mantenía los valores conservadores y morales como buena imagen.
El principio de realidad se basa principalmente en un sistema de códigos y normas que reprimen los instintos primigenios que conducirían al ser humano a la destrucción, los cuales son la liberación de la sexualidad y la autodestrucción. Eros mismo es aquel que ata a Thanatos, pero la sociedad desarrollada es incapaz de mantenerlo reprimido. La cadena de desviaciones e inhibiciones no puede ser rota. La represión sexual en la sociedad norteamericana de la posguerra era más que evidente, estaba enfocada a una represión por la moral cristiana protestante y la buena imagen en un estilo de lucha civilización y barbarie contra la amenaza roja. La película Nacido el 4 de julio de Oliver Stone es un claro ejemplo de una crítica muy fuerte a la cultura norteamericana de suburbios pacíficos y conservadores. Pero no nos alejemos mucho y vayamos a lo directo. Gran parte de los orígenes de los justicieros encapuchados va de la mano a problemas sexuales ocultos o traumas de la infancia. CCada uno de ellos representa un estrato o sector social norteamericano que entra en el conflicto en el abismo de la guerra nuclear, y por ende, sus problemáticas sexuales y sociales que son el origen de su pretensión a hacer justicia, son generalizaciones (y hasta metáforas) sociales. El abuso sexual que comete El Comediante contra Espectro de Seda I se ve interrumpido por Justicia Encapuchada. Mientras golpea a Comediante, este le recrimina en broma si eso le excita. Justicia queda sorprendido por la broma lo cual le afirma con sorpresa (y ofensa) que es cierto y lo sigue golpeando. Rorschach, Walter Kovaks es ginefobico y misógino, originado desde su infancia por la vida en condiciones paupérrimas que tenía con su madre, prostituta casera orillada por el abandono de su marido, de apellido Kovaks. Esta golpeaba al pequeño Walter frecuentemente, en especial una ocasión que el presenció el coito con un cliente y al interrumpirlos, el cliente no le pago y ella desquitó su furia con él. Nite Owl II, Daniel Dreiberg, en su retiro, es un hombre inseguro y solitario que siente nostalgia y culpa muy grandes por su pasado de justiciero encapuchado. Su moral es la de llevar el bien y el orden con una actitud pasiva. Pero también tiene problemas sexuales, ya que desde su retiro es impotente. En el capítulo 7, solo puede tener relaciones sexuales con Espectro de Seda II al ponerse el traje otra vez y salir a las calles a salvar a la gente. Un caso claro es el asesinato de Silueta, miembro del grupo en los cincuentas, quien fue asesinada junto con su amante por su condición de lesbiana. Los Minutemen en un momento votaron por su expulsión por ser homosexual, aunque también Espectro de Seda, al revelar su identidad a los medios y retirarse, declaró que varios miembros del grupo también eran homosexuales, pero para mantener unido al grupo, guardaban silencio. En conclusión, varios de ellos utilizaban su lucha contra el crimen para reprimir sus complejos e instintos sexuales en la sociedad de entre los cincuentas y setentas, la fase más fuerte de imagen conservadora. Es un tanto una versión inversa del síndrome placer-trabajo del que habla Marcuse. El trabajo, en sí, no produce ninguna satisfacción, sino es una manera de sobrevivir y de enfocar las energías sexuales. Pero al trabajo se tiene una aversión natural, ya que a donde desembocan esas energías es al esfuerzo, un desagrado que es fortalecido por la cultura. Con raíces psicológicas en el paraíso terrenal, las energías del trabajo se extraen de los instintos sexuales y destructivos ya que no hay un instinto del trabajo. Aquí es diferente, el trabajo de justiciero se extrae de las energías sexuales para liberarlas, pero también tiene un precio. Es un trabajo en el que se corre riesgo de perder la vida y durante los setentas, el repudio del publico civil, que apoyó la ley Keene que hacia ilegal a todos los encapuchados. Aunque Marcuse afirma que los trabajos que son placenteros casi no existen. Es la gran mayoría de los personajes secundarios que fungen el tipo “civil”. Policías, vendedores de periódicos, psicólogos, prostitutas, amas de casa, no solo tienen que lidiar con la cotidianeidad de una metrópoli asfixiante, sino con el miedo a un holocausto nuclear y este conflicto es bellamente traducido en analogías y metáforas visuales que enriquecen la lectura visual de la novela grafica. En el capítulo 11, Ozymandias cuanta sus planes a Nite Owl II y Rorschach y también las razones: el conflicto humano está llegando a tal grado que la aparición del Dr. Manhattan solo había provocado el miedo de la Unión Soviética y aumentado su arsenal nuclear a 51 000 ojivas. Ambos términos del conflicto mundial sabían que el supra humano, al no ser omnisciente y omnipresente, aunque detuviera el 99% de misiles, el 1% acabaría con la vida en la región norte del continente. Ningún tipo de represión podría ser suficiente para contener el instinto destructivo de la civilización, ya que la sociedad estaba agotada y el punto cumbre de ese desgaste era la aparición de Dr. Manhattan en escena. Mientras esto es narrado, el conflicto de la paranoia y el estrés ciudadano se hace violencia en el principal cruce donde se encuentran los personajes “civiles”. La ruptura amorosa de una pareja lésbica desata la intervención de los dos detectives que investigaban el asesinato de Edward Blake y capturaron a Rorschach y sienten la necesidad de justicia aun fuera de horas de trabajo; del vocero de la esquina que en sí representa una vox populi del miedo a la guerra; del relojero negro que representa el tiempo y su final; el psicólogo de Rorschach que se ha separado de su mujer por el caso del enmascarado; todos ellos entran a detener a la taxista que agrede a su novia. La voz de Ozymandias sirve de eco a este conflicto donde es simbólico y real. La amenaza de la guerra nuclear inunda tanto sus vidas, que Thanatos se libera. El principio de realidad se quiebra en plena cotidianeidad llevando a los hombres a destruir lo que les rodea y a lo que mana. En el capítulo 5, los detectives antes mencionados investigan el asesinato de una pequeña cometido por su propio padre, quien no dejaba de hablar de la guerra hasta que tuvo una crisis emocional, escuchó a su hija decir “guea” y la asesina para salvarla. (...)
2.22
Bueno, para nosotros pobres mortales tercermundistas, la espera tendra que ser mucho mas prolongada. Parece que en EU ha salido una verison en Bluray y DVD de la 1.11 que dista de llegar aqui mas que importado y sin subtitulos en español. Es una desgracia para mi por que DETESTO EL INGLES (y el frances tambien)pero esperare a los buenos fansubs que tambien llegan a pecar de porquerias.
Evangelion New Teatricals: Una nueva interpretacion que va mas alla de la incoerencia del anime original y la suavidad del manga. ¿Me pregunto si algun dia haran lo mismo con Lost o con algun proyecto ambicioso pero fallido?